La importancia de una buena postura para proyectar y tener poder

Si tu cuerpo se siente poderoso, tu mente está poderosa, tu comportamiento es poderoso y tus resultados son poderosos.

Por Evelyn Pineda

Consultora en Tecnología y Fitness

La vida laboral en su mayoría demanda en promedio 8 horas de estar sentados lo que poco favorece a mejorar nuestra postura. De acuerdo a datos de la OCDE, México es de los países donde más horas se trabajan (2228 horas/ año), siendo también Latinoamérica la región que se caracteriza por jornadas laborales largas.

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Como seres humanos no estamos diseñados para permanecer en una misma postura durante largas horas (conducimos, convivimos, trabajamos, comemos, vemos televisión ¡sentados!) lo que nos provoca dolores de espalda y acumulación de estrés en una zona inmóvil como nuestra espalda. Las consecuencias de estar sin movimiento con hombros caídos, una postura cerrados y abdomen contraído, se traduce en problemas de salud en el largo plazo.

Nuestra postura también proyecta poder cuando nuestro cuerpo está abierto, erguido, agrandado y toma más espacio. Por el contrario, nos resta poder cuando nuestro torso está decaído y tendemos a hacernos pequeños. De acuerdo a Jessica Tracy, psicóloga de la Universidad de British Colombia, las expresiones de poder son universales, pues ha comprobado que incluso personas invidentes, estiran los brazos hacia arriba en forma de “V” y levantan la cara en señal de triunfo y poder, como cuando se gana una competencia.

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¿Qué hacer para trasmitir expresión de poder?

Existen dos opciones: Fingir una postura de poder y/o hacer ejercicios que fortalezcan tus hombros, espalda, pecho, torso (y de paso tú tronco inferior) para mejorar y engrandecer tu postura. Ambas opciones generan cambios hormonales que influyen en proyectar mejor tu confianza, optimismo, relacionamiento y tomar mejores decisiones, es decir, tu éxito en general.

Comienza fingiendo y terminarás creyendo, es lo que señalan quienes aconsejan comenzar por adoptar en tu mente una posición de poder y trasmitir esa confianza hacia posturas que se reflejen en tu cuerpo. Piensa en una postura que haga expandir tu pecho para sentirte más grande. Con solo este movimiento, la hormona de la testosterona, clave para el empoderamiento podría elevarse hasta en un 20%, lo que a su vez, puede ayudarte a disminuir hasta en un 25% los niveles de estrés causados por el cortisol. Dicha combinación que puede permitirte manejarte mejor bajo situaciones de presión y riesgo.

Cuando te sientes poderoso es probable que te conduzcas mejor y con mayor seguridad, pero también es posible que, si finges ser poderoso, sea probable te la creas y lo trasmitas. Entonces, si tu mente puede influir en tu cuerpo, ¿es posible que también tu cuerpo pueda cambiar tu mente? La respuesta es sí. Es importante que tu postura sea permanente y natural, y se fortalezca a través del ejercicio.

¿Cómo ejercitarte para tener una mejor postura?

Además de los aspectos ya mencionados, una buena postura ayudará a prevenir dolores de espalda y cuello, reducir el riesgo de lesiones y rendir más y mejor tanto física como mentalmente. Los músculos que debemos trabajar son en primera instancia los músculos posturales: Trapecio, hombros, espalda, abdomen y lumbares.

Para mejorar tu postura, verifica que tu cuerpo esté erguido:

Coloca que tus hombros estén ligeramente hacia atrás y saca tu pecho hacia afuera.
Contrae el abdomen para enderezar tu torso.
Mantén tu cuerpo estirado con tu barbilla paralela al piso y mirada recta.
En mi siguiente publicación entraré en detalle sobre ejercicios prácticos para ejercitarte, incluso, en la oficina.

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